Artrosis
Definición
Esta enfermedad es la inflamación de una o más articulaciones, lo que ocasiona dolor, inflamación, rigidez y poco movimiento. Existen alrededor de 100 tipos de artritis. Las articulaciones son los lugares donde se unen uno o más huesos, como el codo o la rodilla. Los dos tipos más comunes son la osteoartritis y la artritis reumatoide.
Esta enfermedad se presenta como secuela de una afectación o degeneración anterior del cartílago articular. Esta afección puede ocurrir por varias razones. Se sabe que algunos tipos de esta enfermedad son hereditarios, incluyendo el tipo más común (el causante de la deformidad de los nudillos), pues se ha descubierto una anomalía genética específica. Esta alteración provoca un cambio en uno de los componentes de las proteínas, los aminoácidos, quienes desencadenan a su vez un deterioro prematuro del cartílago. Existe una cantidad importante de estudios científicos que están orientados a analizar este tipo de anomalías genéticas, así como nuevas formas para estudiar las células, la bioquímica y la función del cartílago. Esto se traduce en que cada vez se sepa más acerca de esta importante enfermedad.
Esta enfermedad afecta a millones de personas en todo el mundo, se estima que todos los individuos de más de 75 años tienen por lo menos afectada una articulación. Ataca con mayor frecuencia a las mujeres y es común que en los hombres la enfermedad aparezca a temprana edad.
No está claro si se trata de una sola enfermedad o si es un abanico de manifestaciones clínicas y radiológicas similares. No obstante, se puede clasificar en dos tipos: la primaria, de la cual no se conoce su origen, y la segundaria, que está vinculada a otras enfermedades, como la hemocromatosis, gota, diabetes mellitus, displasias óseas, entre otras. Aunque se desconozcan las causas de esta enfermedad, existe una serie de factores que están vinculados a su desarrollo, como son:
- Sexo.
- Edad.
- Hereditarios.
- Osteoporosis.
Son particulares de cada articulación:
- Repetidos traumatismos.
- Problemas articulares (deformidades o laxitud).
- Ocupacionales: Si se ejerce una sobrecarga en las articulaciones.
- Obesidad.
Es probable que la articulación pierda movilidad o que quede completamente rígida en una posición irregular, a medida que avanza la lesión. Es posible, también, que exista un crecimiento del cartílago, el hueso u otros tejidos que incrementen el tamaño de la articulación. Cuando el cartílago se pone áspero es común que la articulación rechine o cruja al moverse. Existen protuberancias en los huesos que se localizan generalmente en las puntas de los dedos.
En áreas como la rodilla, es posible que se estiren los ligamentos que rodean y sostienen la articulación, de manera que se produce inestabilidad. Esto se manifiesta cuando al mover o tocar la articulación se produce mucho dolor.
En la cadera existe el caso contrario, se presenta rigidez, por lo que se pierde la capacidad de girar y también se presenta dolor al moverse. Es común que esta enfermedad dañe la columna vertebral, el dolor de espalda es el síntoma más frecuente. Sin embargo, las articulaciones que se lesionan en la columna sólo presentan dolores leves y rigidez.
Cuando el crecimiento de los huesos pellizca los nervios, en el área lumbar se puede observar entumecimiento, dolor, debilidad en las piernas o en los brazos y sensaciones anormales en el área.
El principal síntoma que se presenta es el dolor. En un principio es profundo y no se localiza necesariamente en el área afectada, se incrementa con el movimiento y disminuye con el reposo. A medida que la enfermedad avanza, es posible que el dolor se presente continuamente, aun cuando se encuentra en reposo. Es probable también que en ciertos casos haya rigidez articular que se incrementa después del reposo y se origine una incapacidad para utilizar la articulación dañada.
La primera sospecha que se presenta, y que puede ser un signo para el médico, es la aparición de dolor en las articulaciones.
El médico hará una exploración articular que le permita determinar si esta sospecha está fundamentada y de este modo pueda realizar el diagnóstico. Es posible que el especialista, con la finalidad de confirmarlo y determinar cuál es el estatus de la enfermedad, realice pruebas que requieren la aspiración del líquido articular por medio de una artroscopia, este procedimiento es más común en la articulación de la rodilla.
También se pueden realizar exámenes de laboratorio tomando imágenes con radiografías y otras técnicas, como la ecografía, el escáner y otras.
Se debe tomar en cuenta que esta enfermedad es muy común y que puede surgir de manera simultánea con otra enfermedad reumática.
El tratamiento está orientado a aliviar las manifestaciones clínicas. El objetivo principal es disminuir el dolor y así evitar que se presente incapacidad para utilizar la articulación. También se individualiza para cada paciente, tomando en cuenta varios factores. Estos son los tratamientos que se encuentran disponibles:
Es importante mantener la fuerza en los músculos, así como el movimiento en las articulaciones. Lo anterior es posible por medio de una fisioterapia, y ésta tiene un papel muy importante en la rehabilitación. Se instruye al paciente para que realice ciertos ejercicios que le permitan recuperar el movimiento en las articulaciones, así como aumentar la fuerza muscular y la capacidad aeróbica.
También se recomienda bajar de peso si se presenta obesidad, para disminuir la presión que pueda ser ejercida sobre las articulaciones dolorosas. Existe una técnica donde se aplica calor o frío en la articulación dañada, esto permite controlar adecuadamente el dolor
Ya que no existe ningún medicamento que pueda contrarrestar la evolución de esta enfermedad, la administración de ciertos fármacos tiene la finalidad de aliviar el dolor que produce. Se ha observado que con un tratamiento correcto los pacientes pueden llevar a cabo una vida normal.
En primera instancia, los médicos recomiendan la utilización del paracetamol. Es posible que también se administren antinflamatorios como los inhibidores de la COX-2 como el celecobix y rofecobix.
También se pueden aplicar, para el dolor de las articulaciones superficiales (como manos o rodillas), analgésicos que vienen en presentación de crema o cápsulas que contengan glucosamina y condroitina.
El sulfato de glucosamina y la condroitina sirven para estimular las células del cartílago y controlan de forma moderada el dolor articular.
Existen también corticoides interarticulares que funcionan en casos específicos.
Sólo se recomienda someterse a un procedimiento quirúrgico cuando la enfermedad se encuentra en una etapa tardía, si está causando un dolor refractario o si hay una afectación importante en la funcionalidad. Para esto, existen cuatro tipos de procedimientos:
- La osteotomía: Sirve para corregir la presión que se ejerce sobre los huesos y las articulaciones.
Artroscopia: Se introduce una pequeña cámara en la articulación para bombear una solución salina bajo presión que permita expandirla para posteriormente corregir la afectación.
- Artrodesis: Esta técnica se utiliza para corregir la función articular, sirve en la columna y en articulaciones pequeñas.
- Artroplastia: Se sustituye la articulación por una prótesis, es muy útil en la cadera y rodilla.
El papel que debe jugar el reumatólogo en el tratamiento es fundamental, ya que son los líderes en la investigación sobre esta enfermedad. Sin embargo, como se presenta con mucha frecuencia, los médicos de otras especialidades deben participar en el cuidado de personas con este padecimiento.
Envejecimiento: Al llegar a cierta edad, se presenta desgaste en las articulaciones por el uso, aunado a esto existe una menor capacidad de recuperación de los tejidos. No obstante, no es el único factor que puede producirla.
Herencia: Existen casos, como los que se presentan en las articulaciones de las manos, donde hay una predisposición genética que afecta principalmente a mujeres.
Género: Es más frecuente que esta enfermedad se presente en mujeres, cuando aparece en las manos y en las rodillas. Mientras que en la cadera es más común en hombres. Por otro lado, las mujeres presentan más sintomas que los hombres.
Obesidad: El peso excesivo que se ejerce sobre las articulaciones de la rodilla y la cadera daña el cartílago articular de estas zonas.
Trastornos por sobrecarga: Si la forma de un miembro o una articulación no es normal, se puede producir un desgaste en toda la articulación o en la parte que soporta más peso.
Lesiones locales:En el momento en que se presentan fracturas, golpes importantes o inflamaciones por cualquier causa sobre una articulación, es casi imposible que exista una completa recuperación, por lo que el cartílago se predispone para presentar una alteración temprana.
Exceso de uso: Es común que se presente de forma temprana en partes del cuerpo como el hombro de jugadores de balonmano, rodillas en futbolistas, el codo en trabajadores que emplean martillos neumáticos o en las articulaciones de los nudillos en las manos de los labradores.
Para evitar que esta enfermedad aparezca se recomienda llevar a cabo una dieta balanceada, realizar ejercicio adecuado para la edad y evitar que exista la obesidad. Las personas que tienen esta enfermedad no deben participar en deportes de contacto, como el futbol o el rugby, ya que son actividades que se relacionan directamente con la aparición de esta enfermedad. En caso de que ya se presente, se deben evitar toda clase de movimientos que produzcan dolor, utilizar otras articulaciones para realizarlos y no usar las que se encuentren afectadas. Es importante recalcar que esto no quiere decir que se deban inmovilizar por completo, al contrario, ejercitar las articulaciones que estén dañadas permite conservar la funcionalidad, mantener el movimiento y fortalecer los músculos para prevenir que la articulación se ponga flácida. El ejercicio debe ser suave, con la intención de que no cause dolor.
Es común que se usen bastones o muletas que permiten reducir el esfuerzo en las articulaciones afectadas, esto evita el dolor y la degeneración del padecimiento. Cuando se presenta en el pulgar, se recomienda usar utensilios que tengan un mango ancho para que no se realicen movimientos de presión. No se deben agarrar objetos con los dedos ni usar férulas que los inmovilicen. Tanto el frío como el calor pueden ayudar a aliviar el dolor momentáneamente. Se recomienda tomar baños con agua caliente a presión sobre las articulaciones afectadas.